El 17 de septiembre de 1925 sufrió
un grave accidente cuando el autobús en que ella viajaba fue arrollado por un
tranvía, quedando aplastado contra un muro y completamente destruido. Regresaba
de la escuela a casa junto a Alejandro Gómez Arias, su novio de entonces. Su
columna vertebral quedó fracturada en tres partes, sufriendo además fracturas
en dos costillas, en la clavícula y tres en el hueso pélvico. Su pierna derecha
se fracturó en once partes, su pie derecho se dislocó, su hombro izquierdo se
descoyuntó y un pasamanos la atravesó desde la cadera izquierda hasta salir por
la vagina. Al respecto, Kahlo comentaba que habría sido esta la forma brutal en
la que había perdido su virginidad. La medicina de su tiempo la atormentó con
múltiples operaciones quirúrgicas (por lo menos 32 a lo largo de su vida),
corsés de yeso y de distintos tipos, así como diversos mecanismos de
"estiramiento".
A comienzos de 1925, poco
antes de este accidente, había trabajado como aprendiz en el taller de grabado
e imprenta de Fernando Fernández Domínguez, un amigo de su padre que, en medio
del trabajo, le enseñaba a dibujar copiando grabados de Anders Zorn, dado que creía haber detectado en ella dotes
especiales para este arte. Aparte de esta experiencia, Frida no había
mostrado antes de su accidente ningún interés especial por la pintura. Tampoco
seguía con mayor interés la asignatura de artes plásticas en la escuela. La
batalla contra las secuelas de la poliomelitis la hacían inclinarse más bien
por actividades deportivas: Mientras más se moviera y más ejercicio físico
sistemático hiciese, mejores eran sus posibilidades de recuperación. Tras el
accidente, en cambio, trataba de moverse lo menos posible para ayudar a la
sanación. Es así como la pintura cobra un lugar central en su vida. Durante su larga convalecencia comenzó a
pintar de manera más constante. En septiembre de 1926 pintó su primer
autorretrato al óleo que dedicó a Alejandro
Gómez Arias. En esta primera obra emprendió una dinámica
que continuaría el resto de su existencia: reflejar en sus cuadros los sucesos
de su vida y los sentimientos que le producían.
En 1927 su pintura se volvió más compleja. Ese
mismo año pintó el Retrato de Miguel N. Lira, un óleo sobre lienzo
de 99,2 X 67,5 cm donde muestra a su compañero cachucha en
un fondo muy particular y simbólico lleno de objetos y signos que aluden a su
nombre. Apenas un año más tarde realizó el retrato de su hermana Cristina con
líneas muy puras y tonos muy suaves.
Por esta época, Frida ya había comenzado a
frecuentar ambientes políticos, artísticos e intelectuales. A través de Germán
de Campo, un dirigente estudiantil muy admirado por Frida, conoció al comunista
cubano Julio Antonio Mella quien vivía exiliado en
México con su pareja de origen italiano, la fotógrafa Tina Modotti, a través de quienes Frida entró en contacto con
el pintor Diego Rivera. Frida y Tina entablaron
rápidamente amistad y esta última empezó a llevar a Frida a las reuniones
políticas de Partido Comunista de México, organización de la que ya formaban
parte varios de sus amigos cachuchas y a la que también se
incorporó formalmente Frida. Diego Rivera era militante del Partido Comunista
desde 1922.
Matrimonio con Diego Rivera (1929-1939)
Frida conoció a Diego Rivera a través de Tina Modotti. Anteriormente, en
1922, había tenido ocasión de observarlo durante la realización de su primer
mural en el Anfiteatro Simón Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria. En
1928 había encontrado nuevamente a Diego Rivera en algunas veladas y reuniones
a las que asistía con Tina Modotti, pero no había hablado nunca directamente
con él. Un día lo visitó espontáneamente, mientras trabajaba en una serie de
murales para el edificio de la Secretaría de Educación Pública, con el objeto
de mostrarle sus propios trabajos. Diego quedó impresionado con sus cuadros y
la animó a seguir pintando. Desde entonces fue constante invitado a la casa de
los Kahlo.
La artista contrajo matrimonio con Diego Rivera
el 21 de agosto de 1929. Su
relación consistió en amor, aventuras con otras personas, vínculo creativo,
odio, un divorcio en 1939 y un segundo matrimonio un
año después.
Al matrimonio lo llegaron a llamar la unión entre
un elefante y una paloma, pues Diego era enorme y obeso mientras que ella era
pequeña y delgada. Por otra parte, Frida, debido a sus lesiones, nunca llegó a
tener hijos, cosa que tardó muchos años en aceptar.
En 1930, Frida se embarazó por primera vez. Sin
embargo, debido a la posición anómala del feto y a las secuelas del accidente
de 1925, el embarazo de tres meses debió ser interrumpido, según decidió el
médico Jesús Marín. Por aquel entonces otros médicos opinaron que probablemente
Frida nunca podría tener hijos.
A pesar de las aventuras de Diego con otras mujeres
(que llegaron a incluir a la propia hermana de la pintora Cristina ) y de las propias infidelidades de Frida, la
pareja lograba complementarse en muchos aspectos.
Los trajes tradicionales mexicanos, consistentes en
largos vestidos de colores y joyería exótica que vestía Frida, se convirtieron,
junto a su semblante cejijunto, en su imagen de marca. Él amaba su pintura y
fue también su mayor admirador. Frida, por su parte, fue la mayor crítica de
Diego.
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