El ambiente político de México para los
simpatizantes de izquierda se volvió complicado debido al gobierno de Plutarco Elías Calles. Los encargos de murales a Diego
Rivera iniciados por el ministro de educación José Vasconcelos se paralizaron. Como la
fama y la reputación de Rivera había crecido en los Estados Unidos, le surgieron encargos en el país vecino,
trasladando su residencia allí entre 1931 y 1934 y
pasando la mayor parte del tiempo en Nueva York y Detroit.
En 1932 le encargaron a Diego Rivera unos murales
para un Museo de Detroit. En abril Frida pintó Aparador en una calle de
Detroit muy influenciada por Giorgio de Chirico. Se vuelve crítica con la forma
de vida estadounidense y lo dejó reflejado en sus pinturas de entonces. En agosto de 1932 contempló un eclipse solar, por lo que incorporó a algunos de sus cuadros el
dualismo noche y día, convirtiéndose en un elemento iconográfico frecuente y
recurrente de su obra.
Encontrándose en esta ciudad Frida sufrió otro
aborto. Durante su recuperación pintó su autorretrato Aborto en Detroit,
realizado en un estilo más penetrante, inspirado en los pequeños cuadros votivos del arte popular mexicano que recibían el
nombre de retablos. Esta pintura era totalmente independiente de lo que hacía
su esposo. Rivera, consciente del valor de la obra y de este periodo, dijo:
«Frida empezó a trabajar en una serie de obras maestras sin precedentes en la
historia del arte, pinturas que exaltaban la cualidad femenina de la verdad, la
realidad, la crueldad y la pena. Nunca antes una mujer había puesto semejante
atormentada poesía sobre la tela como Frida en esta época de Detroit.»
No hay comentarios:
Publicar un comentario