La vida de Frida estuvo marcada desde muy temprana
edad por el sufrimiento físico y las enfermedades que padeció. El primero de
estos infortunios consistió en una poliomielitis que contrajo en 1913, dando
inicio a una serie de sucesivas enfermedades, lesiones diversas, accidentes y
operaciones. Esta primera enfermedad la obligó a permanecer nueve meses en cama
y le dejó una secuela permanente: la pierna derecha mucho más delgada que la
izquierda. Animada por su padre y como parte de su rehabilitación, Frida
practicó diversos deportes, algunos poco usuales en la sociedad mexicana de su
época para una niña, como fútbol o boxeo.
Sin embargo, la evidente limitación motriz, así
como las constantes operaciones quirúrgicas y tratamientos médicos hicieron que
Frida se desarrollara de modo diferente y con frecuencia se viera impedida de
participar con otros niños. Varios de los cuadros que luego pintara en su vida
adulta reflejan la temática de la soledad de su infancia. Un ejemplo que se
cita con frecuencia es la obra de 1938 Cuatro habitantes de Ciudad de
México,15 un óleo sobre metal de 32,4 x 47,6 que
muestra una pequeña niña sentada sobre una superficie en altura y ataviada
con tehuana. La niña parece abandonada y
triste, chupándose el dedo con desolación. Otro cuadro de ese mismo año (Niña
con máscara de muerte o Ella juega sola)16 que Frida pintó en dos versiones muestra a
una pequeña niña de unos cuatro años de edad con una máscara de calavera. Si
bien se trata aquí del Día de los Muertos, una celebración que en
México tiene un carácter de fiesta popular, también se ha comentado el
sentimiento de soledad que a pesar de ello transmite la pequeña de este cuadro,
quien se supone que representa a la propia Frida.
Mientras la ambivalencia de sentimientos de amor y
odio caracterizó el vínculo de Frida con su madre, la relación con su padre
siempre fue de mucho cariño y cercanía. Y se hizo aún más estrecha tras la
enfermedad de poliomelitis de Frida, puesto que fue su padre quien
principalmente la acompañó en sus ejercicios y la guio en los programas de
rehabilitación. Frida, a su vez, fue testigo de los continuos y misteriosos
desmayos de su padre, para los que en su temprana infancia nadie le ofreció
explicación alguna. Se trataba de los frecuentes ataques epilépticos que sufría su padre como secuela de una
temprana lesión cerebral. Con el tiempo, Frida aprendió a prestarle asistencia
en estas circunstancias y finalmente se enteró de su causa. La experiencia
compartida de lidiar contra el infortunio de las enfermedades unió a padre e
hija con un lazo muy fuerte de solidaridad y empatía.17
Juventud
No se ha logrado identificar con exactitud la
escuela a la que concurrió Frida antes de 1922. Repetidamente se ha señalado,
sin embargo, que fue alumna del Colegio Alemán hasta 1921 y que allí habría
obtenido su certificado escolar.18 Sin embargo, las actas del colegio no brindan
una prueba de ello, ni tampoco tenía Frida el dominio del idioma alemán
esperable, tal como ella misma escribió en una carta — redactada en idioma
inglés — de 1949 a Hans-Joahim Kahlo, donde intentaba averiguar sobre sus
ancestros y familia en Alemania.19
En 1922 ingresó
a la Escuela
Nacional Preparatoria de Ciudad de México, prestigiosa institución
educativa de México, que recientemente había
comenzado a admitir estudiantes de sexo femenino. Eran solo 35 mujeres, de un
total de dos mil alumnos.20 Entonces aspiraba a estudiar medicina. En
esta escuela conoció a futuros intelectuales y artistas mexicanos, como Salvador Novo, y formó parte de un grupo de alumnos conocidos
como Los Cachuchas, llamados así por las gorras que usaban. A este
grupo sólo pertenecían dos mujeres: Carmen Jaime y
la propia Frida. Los demás eran todos hombres que en sus vidas de adulto
tuvieron éxito intelectual o profesional en la sociedad mexicana: Agustín
Lira, Miguel Lira, Alfonso Villa, Manuel González
Ramírez, Jesús Ríos y Valles, José Gómez Robleda y quien se convirtiera en su
novio, Alejandro Gómez Arias. Los cachuchas eran rebeldes, se autodefinían como
un grupo político, crítico de la autoridad, protestaban contra las injusticias
y se movilizaban por las reformas del sistema escolar. Pero además se divertían
y gastaban bromas en la escuela con gran entusiasmo. Su actividad y posición
política calzaba en algún espacio entre las ideas anarquistas y revolucionarias
románticas.21 Más adelante, Frida plasmaría sobre la tela
una escena típica de sus encuentros con estos amigos. El óleo, pintado en 1927
y con estilo cubista, lleva por título Los Cachuchas (o,
alternativamente,Si Adelita...) y transmite, con ayuda de símbolos, la
atmósfera grupal y los intereses de los miembros del grupo22
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